Recupero mi voluntad y te escribo un adiós.
Un adiós complicado.
Un adiós emocional.
Es mi renuncia a ti.
Y todo lo hago por mi honor y por amor.
Por amor propio. Aquel al que descuidé para dartelo todo a ti.
Y nunca fue suficiente.
Al menos en nuestra historia, no lo fue.
Historia que llega a su final.
No todos los finales son felices. Muchos son necesarios.
Su perfección se la dará el tiempo.
Por ahora, renuncio y con mi renuncia, queda por sentado que me rendí.
Me di por vencida.
O quizás fue que me cansé de sufrir tanto un amor y las esperanzas que éste me daba.
O ya no era suficiente las migajas que me dabas.
Te pido que no vuelvas más, aún dueles muy adentro.
Se acabó la espera.
Ya no te espero.
Guardaré por siempre los buenos recuerdos que me dejaste.
Y la única esperanza que guardaré de este amor, es lograr olvidarlo.
A ti...ya no te espero.
Al menos, no en esta vida.
Te quiero por siempre.
viernes, 27 de enero de 2012
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
